jueves, 1 de julio de 2010

Amor no correspondido (?)

Miré a Jonathan con los ojos anegados en lagrimas. ¿Como habíamos llegado a esto? ¿Qué nos había pasado? Sus ojos color miel no me observaban a mi, si no a una multitud de chicos y chicas que salían del cine, riendo y gritando de emoción. Eran las once de la noche, y era invierno. Todo estaba muy oscuro en el pequeño callejón donde Jonh y yo nos encontrábamos. Pero no era tan oscuro como el agujero que ahora mismo perforaba mi pecho. No, no podía haber comparación. Estaba sumida en una espiral de desolación que solo una persona podía curar. Pero esa persona no tenía interés alguno en ayudar a cicatrizar mis heridas, por muy profundas que estas fuesen.
Jonathan me miró de reojo.
-No llores, Kate, por favor-me pidió, sus manos apoyadas en el muro de piedra que nos alejaba de la realidad de la noche-no llores…
Pero yo no podía dejar de llorar. No podía dejar de pensar en lo mucho que yo le amaba. No podía dejar de pensar en sus labios sobre los míos aquella noche, en su cuerpo entrelazado junto al mío, en su respiración sobre mi cuello, en su voz…
-Jonathan…-susurré, apoyándome en el muro. Puse mis manos sobre mi cara, y empecé a sollozar irremediablemente. Escuché los amortiguados pasos de las botas de Jonathan acercarse a mi.
-Kate, por favor…-dijo, su voz, contenida-no me hagas esto…no llores…
Alcé la cabeza para poder mirarle.
-¿Cómo no llorar?-pregunté, aún sin poder dejar de hacerlo. Podía sentir como las lágrimas caían sin descanso por mis mejillas, quemándome-¿como dejar de hacerlo, cuando mi corazón está roto? ¿Cómo dejar de hacerlo cuando mi interior está incompleto sin ti…?
Jonathan aguantó mi mirada.
-Kate…-susurró, acercándose mas a mí. Nuestros brazos chocaron cuando él alzo los suyos para apoyar las manos en el muro, arrinconándome-no puedes hacerme esto…se me está rompiendo el corazón…
-¿Sientes el dolor como lo siento yo?-pregunté, bajando la mirada-¿lo sientes?
Jonathan suspiró amargamente, y alzó mi barbilla con una mano.
-Kate…lo que siento es que estés así, por mí. No me lo merezco. No merezco tu amor…tu amor, tan real y tan puro…yo no merezco que me quieras…
-Pero te amo, Jonathan-gemí, sin poder contener las lágrimas de nuevo-te amo…déjame amarte y demostrarte lo mucho que te quiero…Jonathan…por favor…soy…¿el problema?
Jonathan me miró a los ojos, a mis oscuros ojos verdes, llenos de dolor.
-¿El problema? ¿Tu?-Jonathan río con una amargura inmensa-el problema soy yo, Kate. Yo soy el que te causa problemas, dolor y amargura. Soy yo el que te hace sufrir. Soy yo el que no puede…-Jonathan alzó de nuevo mi barbilla, pues yo ya estaba agachando la cabeza de nuevo-soy yo el que no puede amarte como tu me amas a mí.
Jonathan acarició mi lacio pelo negro, y luego, con un dedo, recogió una lágrima que se deslizaba veloz por mi mejilla. Nuestros ojos se encontraron.
-Entonces…¿que significó para ti…que significó para ti aquella noche?-pregunté, recordando sus palabras, su tacto, su roce…
Jonathan abrió mas lo ojos, y pareció sorprendido. Dejó de acariciar mi pelo y se separó de mi, liberándome de mi aprisionamiento. Se llevo las manos a la cabeza y le pegó una patada furiosa a una solitaria piedra.
-Eso nunca tuvo que haber pasado…-dijo, mirando hacia el oscuro cielo negro, surcado de estrellas relucientes-no tuve que dejar que pasara…
Aquello me impactó como un jarro de agua helada. Mis manos empezaron a temblar.
-Tu…-mi voz apenas era un susurro audible-¿no…lo deseabas?
Jonathan bajó la vista hacia mí.
-¿Desearlo?-Jonathan volvió a acercarse a mi, pero esta vez se mantuvo a una distancia-.¿quien no te desearía? ¿Quién no desearía pasar el resto de su vida contigo?-meneó la cabeza-Kate…tu eres maravillosa, pero yo… nunca podré amarte. Nunca he amado a nadie…no se como es sentir eso por una persona, sentir tanto amor y dolor al mismo tiempo…
-Pero yo te amo…-insistí tontamente, apoyándome en el muro, ya sin fuerzas-puedo esperar a que tu me ames…puedo esperarte…
-Pero yo no quiero que me esperes, Kate-dijo Jonathan, acercándose más a mí-no quiero que sufras más por mí…amarme…amarme es sufrir, Kate, ¿no lo entiendes? Por mi cama han pasado muchas chicas, a las que no he querido de ninguna manera, que solo han sido un pasatiempo…pero tu eres mi amiga…por ti si siento el amor propio hacia una amiga…te quiero a mi manera…-Jonathan puso su mano en mi hombro-esa noche solo ha servido para destrozarnos, ¿no lo ves? Tu estás destrozada, y yo me pongo enfermo al verte así….por mi, por alguien que no merece la pena…Deja de llorar Kate, por dios-casi gritó Jonathan, y alzando la cabeza para mirarle, pude ver como sus ojos también estaban brillantes-Kate, yo no puedo corresponderte…lo siento.
Su mano acarició mi mejilla. Mis ojos estaban enrojecidos, pero aún asi el me miraba con intensidad.
-Dime algo, Kate, por favor…lo que sea…-me pidió Jonathan.
Pero yo no pude decir nada. Sentí como si la voz nunca más volviera a salirme. También sentí como mi corazón se cerraba, y como las heridas se hacían mas grandes. Sentí mi mundo tambalearse, y la luz que Jonathan me proporcionaba, apagarse. Ahora todo estaba oscuro en mi interior.
Sin poder contenerme, aparté de un empujón a Jonathan y empecé a correr con todas mis energías. Tenía que huir de allí, tenía que huir del dolor…
-¡KATE!-escuché como Jonathan gritó mi nombre, la desesperación de su voz-¡KATE, POR FAVOR, VUELVE!
Pero yo no pude volver. No pude mirar hacia atrás. No puede reparar el dolor. Solo puede correr…correr hasta que se apagaron todas mis fuerzas, como una llama de fuego en una fría y solitaria noche de invierno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario