domingo, 26 de septiembre de 2010

Hojas de otoño. (todos los derechos reservados)

-¿Y aquella chica? La rubia, la que tocó Im with you.
-Catrine-dijo Rick-¿que pasa con ella?
-Que lo hizo estupendamente-contesté yo-además de que parecía una modelo de revista, la típica que saldría en la portada del Sport Ilustrated. Como Bar Rafaeli.
Rick soltó una risotada.
-Catrine debe comer muchos yogures aún para parecerse a Bar Rafaeli, créeme.
-Pues a mi me parece una chica guapísima.
-No he dicho que no lo sea-apuntó Rick con un dedo. En ese momento, llegó el camarero con nuestros respectivos cafés-gracias. Lo que quiero decir es que no les veo el parecido. Catrine está demasiado delgada.
Tomé un sorbito de café.
-Pues tenía unas piernas larguísimas y bonitas-comenté yo, y de repente me sentí aun mas pequeña, con mis diminutas piernas y mis pequeños pies.
-No me parecen tan bonitas-comentó el, tomando también un sorbo de café-no me gustan las chicas altas, o casi mas altas que yo. Siempre me han tirado más las bajitas.
-Si, las bajitas con piernas bonitas-dije yo, y por un momento sonó como si le estuviera reprochando algo. Me corregí en el acto-quiero decir, tus novias siempre han sido mas bajas que tu, y con cuerpos bonitos. No digas que no te importa como sean las piernas.
Rick parecía estarse divirtiendo con esta conversación.
-Puede ser que a veces me importe-admitió-pero mírame ahora. ¿Estoy con alguna de esas chicas de piernas bonitas? No. Y eso se debe a que solo me aportaban eso, piernas bonitas, nada más. No había lo que las chicas conocéis como “química”. Con ninguna de ellas. Prefiero estar solo que acompañado por un par de piernas esculturales sin nada por dentro.
Tomé otro sorbito de café, meditando sus palabras.
-Así que admites que eres un superficial-deduje, mirándole por detrás de mi taza.
Rick soltó un bufido.
-¿Qué te acabo de decir? Si fuera un superficial, me quedaría con las piernas, y desecharía la idea de encontrar dentro de ellas algo que me llenara.
-Y si no lo eres-insistí yo-¿por que nunca has estado con una chica normal?
Rick parecía perplejo.
-¿Una chica normal? Define normal.
Dejé la taza en la mesa y le miré.
-Pues una chica con defectos también, que no sea todo belleza y explosión. Una chica con manías e inquietudes, una chica con algún defecto físico, como un dedo gordo del pie más grande que el otro, o la nariz achatada. Una chica a la que no le importe el que dirán o el que opinarán. Una chica con aspiraciones, con sueños y expectativas en la vida. Una chica con miedos que necesite de un abrazo protector en algunas ocasiones. Una chica diferente…una chica interesante… Eso es una chica normal.
Rick escuchó con atención todo lo que solté por mi boca, con expresión inescrutable.
-Puede…puede que lo que pase sea que ninguna chica así, como tu has descrito, se haya interesado por mí nunca-sugirió.
-eso es imposible Rick-atajé yo-tu eres la clase de chico que simplemente es el tipo de todo el mundo. Eres la clase de chico que puede elegir. Y nunca has elegido a alguien así.
Rick bajó la mirada hacia su taza de café.
-Suponiendo que estás en lo cierto, y yo pueda elegir…Puede que no haya elegido a una chica así sencillamente por que no la merezco. Es…demasiado para mi pedir estar con alguien así.
Negué con la cabeza, incapaz de entenderle o darle la razón.
-Cualquier chica estaría encantada de ser tu novia-dije en voz baja, después de tomar otro sorbo de café.
-¿Cualquiera?-quiso saber Rick.
-Cualquiera-afirmé.
Nos mantuvimos en silencio unos minutos. Observé como una pareja y su bebé paseaban por el parque mientras que los rayos de sol de invierno, semioculto entre espesos nubarrones, incidían en su paseo haciéndolo mas ameno.
Rick rompió la quietud de aquella estampa.
-He conocido a una chica así-dijo al fin. Le miré, sorprendida-así, tal como la has descrito.
Me tomé varios segundos para contestar.
-¿Y?
-Si pudiera elegir, tal y como tu dices, sin duda la elegiría a ella. Pero veo poco probable que ella esté interesada en mí.
-No lo creo-dije yo, arrugando el ceño-¿le has preguntado si está interesada en ti?
Rick esbozó una seca sonrisa.
-Créeme, no hace falta que se lo pregunte. Se la respuesta de antemano. Y es No. La situación es algo complicada, y no lo veo posible. Pero no es como las demás chicas. Ella es diferente. Interesante. La verdad es que me gusta bastante. Pero resulta de lo más frustrante estar cerca de ella sabiendo que nunca la podré tener.
-Pero eso tu no lo sabes Rick-insistí-nunca sabrás si podrás o no tenerla si no lo intentas.
-Ya, pero por ahora lo dejaré estar-sentenció el, tomando otro trago de café-tengo muchas cosas en la cabeza. La beca, la audición, los exámenes…
Le miré, inexpresiva.
-¿Has probado a cantarle una canción?
Rick pareció sorprendido.
-¿Qué?
-Una canción. Seguro que si te ha oído cantar, no puede seguir negándose.
-Me ha oído cantar-dijo él, y se rió-y hasta le dediqué una canción hace tiempo ¿sabes? Pero ni con esas.
Me enfurruñé.
-Entonces, sin duda, el problema de esa chica es que está ciega-dictaminé.
-Puede ser-dijo simplemente.

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