domingo, 26 de septiembre de 2010

No llores...no merece la pena.

-He dicho que te calles joder! estoy intentando ver el puto partido!-gritó el, mientras le pegaba puntapiés al la mesa del comedor.
Ella estaba en la cocina, hablando por telefono con su mejor amiga.
-otra vez te está gritando?-quiso saber ella.
Cloe entornó los ojos, nerviosa e intranquila. intentó hablar lo mas bajito posible. no quería que el se enfadara.
-está nervioso, mañana es su primer dia en la constructora, y quiere hacerlo bien-le disculpó.
Su amiga suspiró al otro lado del telefono.
-no puedes excusarlo siempre Cloe, algún dia tendrá que ver que actúa como un autentico patán.
-no lo excuso Jes, es que el es bueno-dijo Cloe, mientras abría o intentaba abrir un bote de pepunillos. Si tenia el telefono agarrado con la otra mano, le era casi imposible-t cuelgo vale? tengo que hacer la cena.
-ten cuidado-dijo su amiga.
-te quiero-dijo Cloe.
-y yo.
Cuando colgó el telefono, tardó exactamente un segundo en abrir el bote. Le encataban los pepinillos, era lo mejor que habia despues de los macarrones, según ella.
Preparó un suculento bocadillo de pepinillos, atún, queso y jamón para él. Le encantaban esos bocadillos.
Apagó la luz de la cocina y le llevo la cena a su novio.
El estaba ahí, sentado en el sofá, con su pelo negro todo revuelto, y sus ojos verdes puestos en el partido. Ni siquiera se inmutó cuando ella pasó por delante para dejarle el plato en la mesa.
-no te puse kepchup, no sabia si te apetecería hoy-dijo cloe, esbozando una sonrisa.
El tardó varios segundos en mirarla, y cuando lo hizo, la miró de reojo.
-Si..si si, así está bien, dejame ver el partido anda, sientate por ahí.
Cloe siguió sonriendo a pesar de las palabras frías del chico al que quería.
Se sentó en el sofá de al lado y le observó. Parecía cansado hoy, mas de lo normal.
-cariño, estás bien?-se interesó Cloe, observando las ojeras en forma de media luna que presentaba su novio bajo los ojos-tienes mala cara.
El giró la cabeza de mala gana.
-y tu pareces tener el oido flojo. t he dicho que me dejes ver el puto partido.
Observó mejor a su chica. Dios. estaba terriblemente buena, y mas con sus pequeños pantalones vaqueros y su camisa rosa de franela.
Y lo mejor de todo es que era suya, completamente suya, de su propiedad.
-ven aqui Cloe-dijo con voz suave, sonriendo levemente.
La chica se extrañó en un primer momento del cambio tan repentino de su novio, pero no se lo pensó dos veces antes de acercarse a el.
El la cogió del brazo con brusquedad y la puso encima suya, empezando a acariciar con demasiada efuisividad los muslos de Cloe.
Ella sonrió e intento apartar las manos de ahí.
-No, hoy no me apetece...-comenzó a decir, dandole un pequeño beso a su novio en la frente.
El no hizo caso de su amable negación, y siguió acariciando el cuerpo de la joven, palpando cada curva, cada contorno.
Cloe volvió a repetirlo.
-Hoy no-dijo, ahora con mas firmeza. Intento levantarse, pero el la retuvo. tenía mas fuerza y era mas alto que ella.
-Claro que si-susurró el en su oido, acariciando ahora de forma compulsiva el pelo de la chica.
Cloe intentó levantarse de nuevo, pero el la había hecho su prisionera.
Empezó a sentirse violenta.
El empezó a quitarle los pantalones.
-Ei, he dicho que no vale?-dijo ella ahora con mas rudeza. Consiguió levantarse un poco, y de un tiró se deshizo del agarre de su novio. Se miraron por un momento, y el sonrió. Ella, confiada, dio media vuelta...
entonces el la agarró del pelo. Fue tal la sorpresa de la joven ante eso, que tropezó y calló de bruces contra el sillon, quedando completamente desprotegida.
El se colocó encima de ella.
-por que siempre me llevas la contraria, eh Cloe?-quiso saber el mientras volvía de nuevo a quitarle los pantalones.
Ella se resistía.
-Mierda, he dicho que no!-exclamó, intentando incorporarse...
entonces llegó el primer tortazo. Ella no se lo esperaba, y eso la dejó en estado de shock. El...la había pegado.
-me obligas a hacerlo Cloe, no me mires asi-dijo el con voz melosa, terminando de quitar los pantalones de la chica. Observó con atención el dibujo de las braguitas de la joven. Pucca.-es una pena tener que deshacerse de ella tmb no te parece?
Cloe no contestó. Las palabras no le salían. El...le había pegado.
Entonces notó como el tocaba ciertas partes de su cuerpo que ella no estaba dispuesta a dejarse tocar.
-Basta!-exclamó, alzando los brazos en busca de la cara de su novio-he dixo que pares joder!
El agarró aquellos fragiles brazos y la miró con burla.
-Así me gusta, que seas salvaje-dijo el con descaro.
Ella no podía creerlo. Quien era ese tipo y que habían hecho con su novio?
El le quitó la ropa interior, dejandola semidesnuda.
Ella se revolvió bajo el.
-estate quito porfavor, no quiero, NO QUIERO-gritó ella, retorciendose bajo el peso del chico.
-esto no va de que tu quieras o no-dijo el, tocando partes del cuerpo de la chica que ella se negaba a entregar ese día-esto va de que a mi me apetece echarte un polvo hoy.
Cloe sintió como una lágrima descendía presurosa por su rostro.
El iba..iba a...?
Lo unico que se le ocurrió en ese momento fue gritar, pero el supo como pararla. Solo tuvo que darle otro tortazo, esta vez mas fuerte. Eso bastó para que ella dejase de gritar, rota por ese sentimiento.
El también se desnudó. La miró como si fuera un simple juguete con el que poder divertirse.
Y vaya si se divirtió.
Mientras ella lloraba, y luchaba por quitárselo de encima, el embestía una y otra vez, sonriendo, una sonrisa macabra, disfrutando de la cara de la chica al sentirse vejada.
Cuando hubo terminado, se levantó, dejando a Cloe traspuesta.
Le tiró la ropa a la cara.
-vístete-le ordenó-mis amigos vendrán dentro de diez minutos. No quiero que piensen que estoy con una puta.
Ella se medio incorporó, aun llorando, y empezó a vestirse lentamente...muy lentamente...

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